Fanático de Vélez y con un hijo llamado Bastian por Schweinsteiger, Kicker se presenta en París

París (AFP) – Fanático de Vélez, con un hijo llamado Bastian para honrar al centrocampista alemán Schweinsteiger y un apellido de procedencia austriaca. Nicolás Kicker no tuvo reparos en convertir su primera rueda de prensa en Roland Garros en una presentación personal.

A sus 24 años Kicker, festejó el lunes en París su primer partido en un Grand Slam con un triunfo contundente ante el bosnio Damir Džumhur; por 6-3, 2-6, 6-3 y 6-4.

Último argentino en alcanzar el Top-100 mundial (87º ATP en la actualidad), el jugador después se abrió a la prensa sin ningún complejo.

Padre a los 20 años y separado de su pareja, su hijo Bastian, de 4 años, bautizado así en homenaje al rubio centrocampista que privó a la Albiceleste del título mundial en 2014, le acompaña en ocasiones a los torneos.

“No fue divertido saber que iba a ser padre con 19 años. Estaba el 700 del mundo y no ganaba plata, perdía. Pero tuve el apoyo de mi familia, me quito el sombrero”, relata.

“Bastian está aquí conmigo junto con mis padres y mi tío. No quiere salir de la guardería (de Roland Garros), hay 10.000 juguetes, no lo puedes sacar. Está con los hijos de Charlie (Berlocq), Pablo (Cuevas) y Horacio (Zeballos)”, continúa.

“Estoy separado desde hace dos años y medio. Llevamos al niño al 50%. Bastian duerme muchos días en mi casa, está acostumbrado, yo voy a entrenar y luego lo recojo de la guardería”, continuó en un ejercicio de sinceridad inusual en el deporte profesional.

Financiación familiar

Tampoco miró para otro lado cuando le preguntaron cómo ha financiado su carrera. “Mi familia. No tengo deudas, todo lo paga mi familia”, dijo, reconociendo que los 35.000 euros que recibirá por superar la primera ronda en París es el cheque más alto de su vida.

Gracias a su ranking, el próximo mes también se estrenará en Wimbledon. Pero entre los dos Grand Slam europeos viajará a Alemania: “Tengo un buen acuerdo para jugar Interclubes (competiciones por equipos ajena a la ATP) y eso me ayuda a pagar la carrera, es un arreglo bastante bueno”.

Además de su familia, su otro gran amor es Vélez Sarsfield, el club del oeste de Buenos Aires. Hace unos meses dijo que una de sus grandes ilusiones era dar a Novak Djokovic la camiseta del club.

“Siento amor por la camiseta. Cuando juego interclubes para ellos no pido plata. Vamos a comer un asado, es como mi casa. Cada año me hacen un reconocimiento y me basta”, dijo el lunes.

Cuevas, un viejo conocido

Esta afición por Vélez le une a su rival en segunda ronda, el uruguayo Pablo Cuevas, sudamericano con mejor ranking mundial (23º).

“Hemos entrenado juntos varias veces. Soy muy amigo de su hermano Bebu (también tenista, de la misma edad que Kicker), que es un fanático de Vélez. Será un partido raro, los dos tenemos revés de una mano, pero lindo. Nos conocemos, no hay misterios”, explicó.

En lo tenístico, Kicker, de 1,77 metros, es un diestro de carácter ofensivo. Pertenece a la generación del 92, la mejor argentina en la última década, como Diego Schwartzman, Andrea Collarini, Renzo Olivo y Facundo Argüello.

“No figuraba ni entre los diez mejores de la camada. De chicos, en Buenos Aires, era muy competitiva, era el boom, todo el mundo jugaba al tenis. En 2004 era la época de la ‘legión’ -generación argentina de gran éxito-“, señala.

Pulido en el circuito Challenger, Kicker tuvo dudas sobre concentrar sus esfuerzos en el circuito mayor. Pero en los últimos meses está jugando el tenis de su vida.

Hace una semana en Lyon fue capaz de ganar a Nick Kyrgios (19º), considerado una de las mayores promesas del circuito.

“Es impagable, ganar en Roland Garros ante mi familia, con mi hijo”, insistió Kicker sobre la felicidad que sintió el lunes en París.

Roy Rojas

Soy de San José, Costa Rica y estoy en América Deportiva desde su fundación. Me encantan los deportes, poder hablar y escribir sobre el tema, es mi pasión.